viernes, 14 de enero de 2011

Antigua Pastelería del Pozo

Abierta desde 1830, es la pastelería más antigua de Madrid. Está situada en la calle del Pozo, 8 (un pequeño callejón que podríamos decir que hace de puerta trasera de Lhardy, entre las calles de la Victoria y de la Cruz) llamada así en memoria de un pozo de aguas milagrosas que en principio eran amargas pero desde que se arrojaron unas reliquias de santos accidentalmente se descubrió que el sabor del agua cambió a dulce. Julián Leal compró la tienda ya entrada la primera década del siglo XX y ahora va por la tercera generación. Tiene ese sabor antiguo de los obradores, con una caja registradora de museo y llama la atención en su fachada la puerta de madera formada por cuarterones. Su especialidad son las planchas de hojaldre (con manteca derretida, hechas a mano) rellenas. Yo me llevé media plancha (aproximadamente 18 por 25 centímetros, lo que serían unas 6 raciones) rellena de cabello de ángel al precio de 13 euros. También las tienen de crema. Y empanadas de bonito o sardinas y agujas de ternera. Venden roscones de reyes durante todo el año (sin decoración de frutas) y en la época navideña son famosos sus turrones y sus clementes (mazapán estirado relleno de yema y canela). Suizos, bartolillos, pastel ruso y torrijas de bizcocho, entre sus especialidades. Pérez Galdós y Valle-Inclán los probaron. Es un milagro que un sitio así todavía esté vivo.

10 comentarios:

El Deme dijo...

Este es el postre que os tenía preparado. Un Madrid de franquicias y locales con falso encanto en el que, de repente, apareces en una escena costumbrista de Fortunata y Jacinta (por decir algo). Son esas tiendas, esos teatros, esos bares, esos museos, esos jardines, los que dan sentido a los más hermosos paseos por la vida: sabores, sonidos, olores y colores que permanecen en nuestra memoria (como el carrillo de golosinas de La Garrapincha o el escaparate giratorio de La Bollera, con sus cocos y caballitos, en la Soria de los 70) y que dan sentido a esta rara y loca vida que llevamos.
Y poco más queda por decir. Tal vez otras tres cosillas más, a la manera inocente de como empezó esta historia hace tres años.
Hola, y adiós.

Jo Grass dijo...

Pues lo consigues de sobra. Adoro tus deliciosos paseos histórico-gastronómico-sensoriales con los que ns deleitas.
Ahora mismo me iría a Madrid solo para comerme una de esas planchas, que deben resultar un placer para los sentidos y un horror para la báscula!!! jaja
Creo que voy a desayunar de nuevo!!

Buen finde

Uno dijo...

Yo en estos viejos establecimientos siempre me tomo algo, o me lo llevo, a modo de subvención para ayudar a su subsistencia. No creo que a esta famosa pastelería le haga falta.
Te voy a dar una mala noticia de otro establecimiento que desaparece en Madrid aunque pertenece a un género que no creo que te trabajes mucho: El Palacio de la Moda. Está en un primer piso de la calle de la Montera, 9 y se dedica a hacer sombreros pamelones y tocados. Todavía tienes tiempo de echarle un vistazo. El local es muy gracioso.
Hola y hasta pronto.

GusPlanet dijo...

Hola Deme, estoy descubriendo tú espacio y vaya sorpresa grata que me he llevado... Muy interesante tú relato y las fotos son sensacionales.
Creo que éstos sitios debemos 'apoyarlos', para que permanezcan intactos, para recordarnos que otra época es posible, para reflotarnos la memoria. Ojalá, éso creo, que no se convierta tampoco en un 'santuario turístico', éso tampoco es bueno ...

Un saludo y te seguiré leyendo!

GUSPLANET

Lola Mariné dijo...

¡Jo! no se puede leer esto a estar horas de la tarde.
Tendré que salir a por algo con cabello de angel.

pe-jota dijo...

Este sí, este sí, forma parte de mi memoria y aún hoy cuando voy a Madrid intento pasarme.

Cabriola dijo...

ya te digo que si lo consigues, yo no sabía la existencia de esta maravilla, y eso que me dejo caer bastante por los Madrile sy me gusta patear asfalto que es la mejor manera de ver las cosas auténticas...prometo hacer una parada a esta maravilla que me has hehco tragar saliva bastantes veces al leer tu post

muchos besos, querido Deme

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Pues está en un rincón, así como en chaflán creo recordar, y sí, parece de "Fortunata y Jacinta". Los bartolillos están de muerte (En realidad todo). Hubo una época en la que vivía no lejos de allí, y algún domingo (y más de uno), entrar allí y comprar algo me alegró la tarde.
Abrazos.

Mery dijo...

Este lugar me encanta, a veces lo vosito y me compro suízos y lo que cae según el día. Madris está lleno de sorpresas encantadoras.
Un abrazo

el viajero impresionista dijo...

Me uno al club de los golosos. Ahora mismo fletarái un vuelo para ir a probarlos. Saludos.