domingo, 7 de septiembre de 2008

Los girasoles ciegos

Basada en la novela de Alberto Méndez publicada en 2004, José Luis Cuerda y Rafael Azcona han convertido en guión cinematográfico el último de los cuatro relatos de la obra original (y unas ligeras pinceladas, libremente interpretadas, del segundo). Un joven cura en crisis de vocación, "desorientado como los girasoles ciegos" (que no saben por dónde les da el sol), una madre que se bambolea al andar y que hace encargos de costura, un padre que vive encerrado dentro de un armario y al que dan por desaparecido, y un niño que no quiere cantar el Cara al Sol. Orense, 1940. La guera civil ha terminado pero la policía sigue buscando, persiguiendo, vigilando. Ricardo, antifranquista, vive recluído en un escondite de su piso. Sus conocimientos de alemán le permiten ganarse la vida como traductor, pero es Elena la que tiene que decir que el trabajo lo hace ella. La llegada de un joven diácono al colegio del niño, trastoca la frágil vida de este matrimonio que, además, tienen una hija huída al monte con un poeta revolucionario. Extraordinarias las secuencias de la confesión entre el sacerdote y el rector. Espléndida Maribel Verdú y asombroso Raúl Arévalo (los dos vistos antes en Siete mesas de billar francés).

11 comentarios:

pe-jota dijo...

Una nueva vuelta de tuerca sobre nuestra historia más reciente, tal vez esta vez aportando una visión más desgarrad del dolor cayado que se sufrió en tantas casas.

senses or nonsenses dijo...

esta sí que va a caer, y mañana mismo. gracias por no contar demasiado. ya haremos cine-forum (sin destrozar la película).
después de unax ugalde, pensaba que la revelación iba a ser asier etxeandia, hasta que ha llegado raúl arévalo, que me pareció un prodigio en Azul oscuro..., y un tierno punketa en ¿por qué se frotan las patitas, que fue una sorpresa...
mañana te cuento.

un abrazo.

jordicine dijo...

Me da pereza verla, pero quizás me anime. Gracias por la recomendación. Un abrazo.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Libro y película totalmente recomendables. Pocas veces se puede decir lo mismo.

Justo dijo...

Yo la vi ayer..

A mí me ha encantado; hay varias escenas que me parecen memorables, y los actores buenísimos -con especial mención a Maribel Verdú, a la que yo considero ya, y va siendo hora de decirlo, NUESTRA MEJOR ACTRIZ de cine en este momento, o por lo menos la mejor actriz española de su generación, entendiendo generación en sentido amplio-.

Y me gusta muchísimo Cuerda.. tb hay que empezar a decir que es uno de nuestros mejores directores.. acordémonos de Amanece, que no es poco o La lengua de las mariposas.. y además es paisano mío, qué narices.

Pero bueno, seguimos hablando, yo tb le dedicaré una entrada..
Un abrazote, a todos.

Capri c'est fini dijo...

Tengo ganas de verla, tiene muy buena pinta. Cada vez me gusta más Maribel... ya te contaré cuando la haya visto. Saludos.

senses or nonsenses dijo...

...con el permiso de victoria abril y carmen maura.

un abrazo.

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Al final creo que la veré, más que nada por la Verdú, aunque igual me satura un poco la época. Dicen que la novela es ligeramente mejor, no sé. Y porsupuesto por Raul Arévalo que me parece un actor excelente también, el papel de Azuloscuro...¡bufff! qué bien está (también la historia). Cámara, según qué papeles...me gusta más y menos. Bueno, Cuerda además es vital, no sólo por si mismo, sino porque ayuda también a Amenábar a lanzarse en un inicio.
Besotes.

Justo dijo...

Bueno, digamos que la Verdú es la mejor en activo de los 25 a 45.. así nos quitamos la Abril y la Maura de enmedio.

Debes verla, Ripley, sobre todo porque ella cuando mejor luce es en papeles de posguerra.

Y Arévalo.. a mí es que en Azuloscurocasinegro me gustó tanto Quim Gutiérrez que no reparé casi en él.. pero ahora sí que lo he hecho.

fire dijo...

tomo buena nota de tus referencias cinematograficas...
tienes buen gusto deme...
un saludo
:-)

Mery dijo...

Es una de mis películas pendientes para este otoño, así que ya te contaré.
Y eso que empiezo a estar ya muy harta de tanta guerra civil.

Gracias, un abrazo, Deme.