jueves, 11 de marzo de 2010

Tokio Blues, Norwegian Wood

"El único recuerdo que conservo de 1969 es el de un lodazal inmenso. Un profundo lodazal, viscoso y pesado, donde cada vez que daba un paso se me hundían los pies. Y yo lo cruzaba haciendo un esfuerzo sobrehumano. No veía nada, ni delante ni detrás de mí. Sólo un cenagal de tintes oscuros extendiéndose hasta el infinito". Toru Watanabe tiene 20 años y estudia teatro en la universidad a las afueras de Tokio. Leer y escuchar música son sus aficiones (tiene también un trabajo 3 veces por semana a media jornada en una tienda de discos). Y dos chicas que le gustan: Naoko y Midori. Naoko fue la novia de un amigo que se mató conectando una manguera al tubo de escape de su coche y ahora reside en un centro de salud mental compartiendo habitación con Reiko, profesora de música que toca la guitarra y que cada vez que interpreta Norwegian Wood de los Beatles, Naoko saca una hucha y le mete 100 yenes porque es su canción favorita. Por otro lado, Midori además de compañera de universidad es una excelente cocinera y su padre, que muere en el hospital mientras le cuida Toru, es dueño de una librería. Con Naoko vive un amor "plácido, dulce y transparente". Con Midori tiene "sentimientos que se revelan y andan, respiran y laten". Unos cuantos años después, Toru mira hacia atrás, hacia esos días extraños. "Estaba en la plenitud de la vida y todo giraba en torno a la muerte". Haruki Murakami (Kioto, 1949), escribió esta novela en 1987. Es uno de los autores japoneses más importantes de la actualidad.

8 comentarios:

Lola Mariné dijo...

Lo leí el año pasado y me gustó.
¡Ops! Acabo de borrar la lista de libros leídos en el 2009, pero por ahí andará el comentario.
Buen finde.

JOSÉ ÁNGEL HIDALGO dijo...

Siempre he pensado que Mishima era el autor japonés que más me gustaba. Y Kurosawa su cineasta más trascendente. Con entradas como ésta pienso que igual estoy equivocado..
Saludos.

William De Baskerville dijo...

No me dejo indiferente, y el concierto final es memorable, entrañable y sobrecogedor.

una de sus frases que mas me gustaron fue esta:


"Al poner en contacto nuestros cuerpos imperfectos, no hacemos más que contarnos lo que no podríamos contarnos de otro modo. Y así adquirimos conciencia de nuestras respectivas imperfecciones"



"lo que nos hace personas normales es saber que no somos normales"



Abrazo!.

Aventurer@ dijo...

Lei el libro hace unos años, me gusta Murakami.Tengo varias novelas de el, siempre me han gustado los personajes que se asoman en sus escritos. Feliz weekend DEME!

pe-jota dijo...

Pinta muy bien !!!!!, aunque gracias a ti mis listas de pendientes son cada día más y más largas.

Uno dijo...

De Murakami, leí una novela en el avión camino de Tokio que me decepcionó (Sputnik mi amor, o algo así) y no he vuelto a intentarlo. Quizá lo haga con este Tokio Blues.

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

"No he leído aún a Murakami, soy más de Kabawata y Mishima...". Esto, aunque cierto, puede sonar algo cursi (tendré que leer a Murakami, que tiene muchos lectores). La frase entre comillas "No he leído a Murakami, soy más de Kabawata" la he imaginado en boca de Carmen Machi en una comedia -ó en "Aida", quedaría genial...Es verdad que me leí casi todo Mishima, son tan poéticos...También es que Mishima a veces es homoerótico, con lo cual no aburre nunca, porque si no tienes de una cosa, tienes de otra.
¿Qué Murakami empiezo? ¿Y si ataco el Tanizaki? Parecen comidas de chuchi, pero tengo el "Hay quién prefiere las ortigas" que no sé si lo leí o no. Me encanta la palabra de verifique que me ponen: "Jackie"...(¿Y si me compro el último libro sobre ella, con lo que me gustan las vamp?). We will see...quiero ver "An Education" lo primero...que ha escrito bien délla hasta la Lindo...
Besotes.

jordicine dijo...

Es el libro que me habría gustado escribir a mí. Después de leerlo recuerdo que lo escribí en un post. Uno de los mejores libros que he leído últimamente. Por cierto, ayer acabé otro libro de él: 'Despiadado país de las maravillas y el fin del mundo'. Creo que hablaré de él mañana. Un abrazo.