lunes, 10 de marzo de 2008

Luz silenciosa

Si te cuentan un milagro en el cine o entras o no entras en el juego. La entrada es así: un plano de cinco minutos con un amanecer maravilloso, la luz va cambiando y nos acompañan los trinos de los pájaros, el mugir de las vacas y el canto de los grillos. La historia va de una familia menonita (corriente protestante surgida en Suiza en el siglo XVI) que vive en el norte de México y que hablan plaudiestch, un dialecto germánico que viene de Frisia. Vemos su vida cotidiana: matrimonio y siete niños rubios desayunando cereales con leche, el padre que va a recoger el cigüeñal del tractor que le estaban arreglando, la familia bañándose y dándose jabón los unos o los otros en un estanque y la madre recogiendo el maíz con la cosechadora. Pero la incertidumbre y el estupor van pidiendo paso en la trama: resulta que el padre está enamorado de otra mujer, algo que va contra la ley de Dios. Y ahí empieza la angustia vital. El final vuelve a ser un plano de cinco minutos con un anocher espectacular, la llegada de las estrellas y, de nuevo, los grillos. Carlos Reygadas nos regala una película mágica, radical, tranquila, llena de calma y magnetismo. Dura 142 minutos pero uno no quiere levantarse de la butaca: quisiera seguir sabiendo cosas de esas gentes, en principio extrañas, pero luego bondadosas y pacíficas.

4 comentarios:

Pedro Jorge dijo...

Hola, Deme. Sabes, cuando era niño, estuve dos meses viviendo con una familia menonita, aprendí a hacer queso y muchas otras cosas. No he visto la cinta, pero la veré pronto.

;)

jordicine dijo...

No la he visto. Me la apunto. Un abrazo.

Anna dijo...

Me la apunto si falta!!!!

Oye, tengo una pregunta ¿qué tiene Sevilla que embruja a casi todos?

El Deme dijo...

Carlos Reygadas es un cineasta raro pero interesante. Es un cine para contemplar con calma, claro.
Anna: Sevilla tiene magia, eso cualquier persona con dos dedos de frente lo puede comprobar.