martes, 24 de agosto de 2010

La vida en tiempos de guerra

Después de 10 años, Bill Jordan (espectacular Ciarán Hinds) sale de la cárcel tras cumplir una condena por pederastia. La vida de su mujer Trish (estupenda Allison Janey) parece haberse reconstruído: está saliendo con un nuevo hombre aunque su hijo pequeño no deja de hacerle preguntas. Las hermanas y la madre de Trish también tienen unos conflictos con el pasado y con sus ex-parejas. En cualquier caso, lo primero que hace Bill es visitar a su hijo mayor en la Universidad donde estudia para comprobar personalmente que el muchacho no ha heredado sus perversiones. Es la nueva película de Todd Solondz (Newark, New Jersey, 1959), una especie de continuación o revisión de su aclamada Happiness, donde se dinamita la familia típica norteamericana con las formas suaves de la comedia costumbrista y los escenarios falsamente idílicos de Florida. Una película sobre el perdón y el olvido. Viviendo en época de histeria y neurosis, Solondz hurga en la ambigüedad moral con buenas dosis de cinismo y crueldad. El director de Bienvenido a la casa de muñecas (una niña acosada en el instituto e ignorada en su hogar) y Palíndromos (una chica de doce años que quiere ser madre), nos habla de nuevo de una infancia maltratada que devendrá, sin remedio, en una vida adulta insostenible. Ácida y radical.

6 comentarios:

Lola Mariné dijo...

Tema delicado, la pederastia ¿lo tratan como una enfermedad? lo digo por eso de que el padre quiere saber si su hijo a heredado sus perversiones...
Parece una peli interesante, aunque no me gustan las historias con niñ@s maltratad@s y traumatizad@s de por vida.
¡Saludos!

Champy dijo...

A pesar de los riesgos que toma, y ser de los pocos gringos en enfrentarse y confrontars a sus sitema, no se le ha reconocido....como debiera.

Dato interesante, en su filmografía siempre son niñas.

2046

Justo dijo...

Pues fíjate que acabo de llegar de ver la película, Deme...

Me ha gustado mucho, como todas las suyas, a pesar de lo desesperanzadoras que son.. pero también te dan oportunidad de reír, aunque sea risa un poco sádica -¡esa niña compartiendo con la madre los antidepresivos!-.

Me han gustado mucho los personajes, pero me quedo con la hermanita en teoría más desorientada y que es la más sana de todas -¡qué escena la primera en el restaurante!-.

Es un bestia el Solondtz, pero qué falta hace, ¿verdad?

Uno dijo...

Me gusta Solondtz, nunca deja indiferente. No me la pierdo.
Curiosidad por como trata el tema de la pederastia.

jordicine dijo...

Apuntada queda! Un saludo, EL DEME

senses and nonsenses dijo...

qué infancia debió tener Solondz! sigue intacta su mala leche, su humor hiriente... no sabes si reír o llorar. no podía parar de reír con la niña adicta a los tranqulizantes, ...y cómo era el hijo analista informático!
los puntos de conexión con la sorprendente Bienvenidos a la casa de muñecas y el puñetazo de Happiness son constantes. (Palíndromos no me gustó nada).
sip, todo el reparto está estupendo. a mí tb me encantó el personaje de la hermana.

un abrazo.