lunes, 13 de julio de 2009

El alumno

"Todos tenemos capacidad para el bien y el mal y, por consiguiente, Dios y el diablo no son más que partes distintas de nosotros mismos". Esta novela va de un internado inglés en los años 50 (del siglo pasado). Dos chicos de 14 años: Jonathan Palmer (tímido, débil, sociable) y Richard Rokeby (frío, calculador, solitario). Tal es la influencia del segundo sobre el primero que todos los amigos y todos los enemigos (los compañeros, al fin y al cabo) atravesarán una serie de desgracias y accidentes que trastocaran la vida del agradable internado de Norfolk. Ah, y como también hay profesores muy malos también tienen su ración de culpabilidad vergonzosa. Y todo por una sesión de ouija (donde se invocan a todas las fuerzas malignas conocidas). Patrick Redmond (Essex, 1966) ha escrito una especia de thriller demoniaco donde el pasado vuelve pidiendo explicaciones de una manera alarmante. Suicidios, infidelidades, niñas muertas, asesinatos, caídas por escaleras, sonambulismo acompañado de atropello mortal, incendios. Todo un desfile de desgracias en esta novela editada en 2006, la primera de las cuatro que tiene y donde los recuerdos de las propias clases de latín del colegio de su infancia tienen un poso de venganza muy divertido.

2 comentarios:

Justo dijo...

Los internados ingleses siempre han dado mucho de sí, en el cine y en la literatura. Qué tendrán.. pues lo que tú dices, los mejores y peores instintos, que se dan de la mano.
Ah, los hijos de Disciplina son muy retorcidos..

pe-jota dijo...

El bien y el mal, las dos caras de la moneda, como el día y la noche, ambas extremas y con una extensa gama de matices intermedios.