martes, 5 de febrero de 2008

XXY

Basada en un cuento de su pareja, la directora argentina Lucía Puenzo nos habla de un tema delicado y real: la intersexualidad. Una niña de 15 años descubre el despertar de su cuerpo y se encuentra con el terrible dilema de tener que elegir cómo compartarse con los genitales que la naturaleza le ha otorgado. Rodada en Piriápolis (Uruguay) y con tortugas heridas como telón narrativo de fondo, la película se sostiene por el trabajo de la joven Inés Efrón y el delicioso Ricardo Darín. Sin embargo, toda la historia está envuelta en un halo de tristeza y culpa tan grande (esa fotografía siempre gris...!, esas huídas bajo la lluvia por los acantilados más cercano a El orfanato que a lo que se presupone una historia de superación familiar...!, ese plano de cortar la zanahoria y la réplica de la amiga de la madre "se tiene que operar"...!). Entiendo que una historia tan íntima y una vivencia personal de la que se habla tan poco es complicadillo llevarlo al cine, pero lo que no me explico es la actitud de los padres: irse de la ciudad y meterse en la boca del lobo de un pueblo en la que todos se meten con la pobre chica -¿para que haya más dolor, más culpa y más desasosiego?-.En cualquier caso, película necesaria que abre debate sobre las consecuencias de las decisiones de la vida y eso, siempre está bien.

1 comentario:

Umbe: dijo...

Hola Deme
soy Umbe es verdad llevo 15 anos en
lo teatro de los sentidos,en diciembre estavo en Madrid en el
matadero actuando nella Memoria
del vino. esso es
un saludo
umbe

Tu BLog ES muy interessante siempre
leo tus articulos.