lunes, 14 de diciembre de 2009

El cisne azul

Situado en pleno corazón de Chueca, concretamente en Gravina, 19, se encuenta el bar El cisne azul, ocho mesitas y una barra con un eficaz servicio de plancha para la mejor y más auténtica degustación de setas que se puede tener en Madrid. Tienen boletus (con zamburiñas, con colas de cigalas), níscalos (con mollejas de cordero, con gulas), lentinus (con yema, con foi), setas de cardo, angula de monte, marzuelos, lepistas, tricolomas, colmenillas, senderuelas... Es tanto el amor que este bar tiene por el monte y la naturaleza que en primavera ofrecen una deliciosa ensalada de pamplinas (plantas dulces y tiernas, parecidas a los berros, que crecen al lado de los arroyos). También hay embutidos y quesos. Nosotros nos decantamos por unos excelentes boletus con queso de cabra, unas trompetas de los muertos (feas y negruzcas, pero deliciosas combinadas con un huevo frito) y, como queríamos algo de verdura, pues nos fuimos a las maravillosas flores de calabacín que sabían a gloria. Bebimos cerveza y la cosa nos salió por 24 euros por persona (incluído el pan que estaba riquísimo y unas aceitunas de Campo Real perfectas). Los camareros muy atentos y todo el género se podía ver en unas cestas de mimbre expuestas en una vitrina. Como si fuera arte.

6 comentarios:

senses and nonsenses dijo...

no sé por qué, me acordé de mónica cervera en el corto Hongos, que le gustaban mucho los hongos: en tortilla, en sopa de sobre, en lata, por la noche unos hongos alucinógenes, y además, tenía hongos vaginales...
jo, tu comentario era poesía, y yo siempre tan fino...

un abrazo.

Uno dijo...

Me has dado tantas pistas aquí para disfrutar de espectáculos, cines bares o restaurantes que me alegro mucho de haber podido corresponder un poco contigo.
Un abrazo.

@ELBLOGDERIPLEY dijo...

Ayyyy la angula de monte, los marzuelos, las lepistas, los boletus, las senderuelas...de la montaña a la plancha y de la plancha a la mesa. A mi me encantan las setas, y encima las darán sin envenerar porque entienden de ello, claro. Juraría que he visto el sitio reseñado hace poco en un una "guía del ocio", algo así, pero sin esa precisión, simplemente diciendo que es pequeñito y acogedor. Es una pena que no se pueda comer por internet, así, dándole a una pantalla táctil, que sino me comería una colmenilla ó una senderuela pero ya. Casi es un tratado de botánica, mucho más que la "tapa micótica" de "Las Edades", menuda maragatería de degustaciones. Qué rico.
Besotes

Javier dijo...

Y al fin de cuentas es eso, es arte, otra clase de arte, pero arte al fin de cuentas.

A. dijo...

Vaya sitios a los que nos llevas. Da gusto. Iré justo empezada la primavera a Madrid, así que anotaré la ensalada de pamplinas, cuyo nombre ya por sí solo es gracioso :) Los quesos en general me privan, así que tomaré nota también.

Un saludo.

Merche Gallart dijo...
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