jueves, 30 de diciembre de 2010
Balada triste de trompeta
Más que una película es una declaración de principios: ahí es nada ese repaso de la historia de España desde 1937 hasta 1973 (con parada y fonda en ese raro episodio de la construcción del Valle de los Caídos), vista desde la historia de dos payasos (el triste y el tonto) que se pelean por el amor de una acróbata. Pesadilla infernal y grotesca en la que el verdadero circo está en lo que ocurre al otro lado de la lona, esta historia protagonizada por Carlos Areces, Antonio de la Torre y Carolina Bang es un amargo retrato de la España cotidiana en el que la dictadura está vista como un chiste que no tiene gracia en un entorno hostil y violento. Dirigida por Álex de la Iglesia (Bilbao, 1965), que obtuvo el goya al mejor director en el 96 por El día de la Bestia, la cinta que nos ocupa obtuvo dos premios en el último festival de Venecia: mejor director y mejor guión. Esperpéntica y sanguinolienta hasta decir basta, contiene papeles de reparto maravillosos para Manuel Tejada, Sancho Gracia, Fernando Guillén Cuervo o Terele Pávez. Con una música semanasantera de Roque Baños y una banda sonora con temas de Marisol y Raphael, ésta es sin duda la película española del año.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
León el Africano
Amin Maalouf (Beirut, 1949) estudió política y sociología y cuando estalló la guerra civil en Líbano en 1975 se exilió a Francia donde trabajó como periodista. En 1986 publicó esta novela, que fue la primera, y en 2010 ha recibido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Su literatura sitúa al lector "en el gran mosaico mediterráneo de lenguas, culturas y religiones para construir un espacio simbólico de encuentro y entendimiento" (dijo el jurado de ese premio). Es una de las voces árabes (de lengua francesa) más influyentes actualmente. León el Africano (personaje histórico real) es la historia de Hasan, nacido en Granada y expulsado de niño en 1492 y su peregrinación por Fez (hormigueo ajetreado de las callejuelas), Tombuctú (el territorio de los negros), El Cairo (el Nilo y la peste como protagonistas), Constantinopla (cargada de historia y sin embargo, tan nueva) y la Roma de 1519 (con el Papa León X enfrentado al fraile Lutero en una ciudad volcada en el lujo y los placeres). "¿No sería maravilloso que cristianos y musulmanes pudiesen vivir y comerciar juntos alrededor del Mediterráneo sin guerra ni piraterías, que yo pudiera ir con mi familia de Alejandría a Túnez sin que me raptara ningún siciliano?" (se pregunta Hasan, ahora bautizado León, que va llegando al final de sus cuarenta años de aventuras donde nunca vaciló en alejarse allende todos los mares, fronteras, patrias y creencias)
martes, 28 de diciembre de 2010
Tanta
Todos los antojos del Perú son complacidos en Tanta, un restaurante situado curiosamente en la Plaza del Perú, 1, y donde se puede degustar una maravillosa cena acompañada de una copa de pisco sour (ese cocktail de pisco, zumo de lima y jarabe de goma, con las imprescindibles dos gotitas de amargo de angostura -misterioso condimento de frutas, raíces, semillas y cortezas-). Nosotros nos decidimos por unas papas rellenas (de carne picada, huevo duro, pasas y aceitunas, acompañadas de salsa criolla) y, en los segundos, por un lado un cebiche popular (pescado y mariscos macerados en leche de tigre criolla al rocoto, te lo ponen con maíz fresco y tostado) y, por otro, un ají de gallina (que resulta ser pollo de corral con ají amarillo, pecanas, papas y aceitunas, acompañado de arroz blanco). En los postres, nos decantamos por el afrodisíaco suspiro a la limeña (que lo hacen con yemas y claras de huevo, leche condensada y evaporada, azúcar y oporto, merengue y canela. Lo inventó a mediados del s.XIX doña Amparo Ayarez, la esposa del poeta José Gálvez, que le puso ese nombre porque decía que era suave y dulce "como el suspiro de una limeña"). Precio por persona incluyendo agua y pan de papa: 37,50 euros. Tanta significa pan en lengua quechua.
jueves, 23 de diciembre de 2010
Chloe
La vida del matrimonio formado por la ginecóloga Catherine (Julianne Moore) y el profesor David (Liam Neeson) se tambalea cuando ella intuye que él se va con otras mujeres. Ni corta ni perezosa decide contratar los servicios de una prostituta de lujo, Chloe (Amanda Seyfried), para que seduzca a su esposo y, de alguna forma, tener información de primera mano sobre sus aventuras fuera de casa. Pero las cosas no salen como ella espera y las complicaciones empiezan a dinamitar la calma cotidiana. Encargo al servicio del cine comercial del interesante director de cine canadiense Atom Egoyan (El Cairo, Egipto, 1960) se trata de un remake de una película francesa de 2003, lógicamente ambientada en Toronto, y con todas las obsesiones sexuales y atmósferas psicológicas del celebrado autor de Exótica, El dulce porvenir y El viaje de Felicia. Pero el auténtico placer de la película es contemplar lo maravillosa que sale esa actriz superlativa llamada Julianne Moore (Lejos del cielo, Las horas, El fin del romance) que llena la pantalla con sus elegantes gestos de esposa herida cuyo bálsamo reparador es complicado de encontrar. La pérdida del control de la estabilidad burguesa cuando un elemento extraño invade el territorio y las consecuencias de dejarse llevar por el poder de la imaginación, a debate.
martes, 21 de diciembre de 2010
Fuentes y conventos
El último sábado de otoño nos salió soleado, perfecto para disfrutar de Cívica (¡la Petra de Guadalajara!), un caserío particular rodeado de vegetación, arroyos, cascadas, escaleras, grutas, terrazas, balaustradas y cuevas excavadas en la montaña, todo obra de Don Aurelio, el cura de Valderrebollo que dedicó su tiempo libre a crear este capricho allá por los años sesenta del siglo pasado, justo donde antes hubo una fábrica de papel que llevaban unos monjes. Después de entrar a Barriopedro a contemplar su iglesia con una sencilla portada románica, llegamos a Cifuentes, donde nos esperaba La Casa de los Gallos, edificio del s. XVI, donde degustamos unas migas y unas croquetas de bacalao (primeros a compartir) y una perdiz escabechada, chuletas de lechal o entrecot de buey (segundos), seguido de un flan y todo regado con un delicioso vino La Estacada (syrah merlot de Uclés). El festín salió a 34 euros por persona. Cifuentes tiene: la ermita del Remedio, la iglesia del Salvador (románica, gótica y renacentista), la panadería de Teresa Cepero (maravillosas tortas de chicharrones), manantiales y balsas, un castillo (construído por el infante Don Juan Manuel en 1324) y el convento de Belén (donde las monjas venden pastas llamadas alcarreñas -con vino y coñac- o isabelinas -con huevos, limón y canela-). Fue el lugar donde nació la princesa de Éboli en 1540. Cuando salimos de tomar un café en Los Parrales, frente a la puerta Salinera de la muralla, ya se nos hizo de noche.
lunes, 20 de diciembre de 2010
Mantras y cañas
En pleno barrio de Prosperidad nos reunimos un grupillo para realizar una sesión de masaje de sonidos que impartía Jesús Cicuéndez en el centro Espacio Theman (Eugenio Salazar, 14). Se trata de estar tumbados una hora en el suelo y dejarse llevar por los cantos armónicos y las melodías de los cuencos tibetanos que salían de la garganta y de las manos de Jesús. Una auténtica terapia de salud que hizo que entrara en el interior de nuestro cuerpo un vendaval de aire fresco que se colaba por nuestras venas y músculos produciendo unos escalofríos muy reconfortantes.
Inmediatamente después, nos fuimos todos al café bar El Capricho (Eugenio Salazar, 8) a tomarnos unas cañas y unos huevos rotos con jamón. Resulta que en este bar es costumbre que todos los viernes a las 22 horas ponen imágenes en una pantalla de vídeo de la Virgen del Rocío y todo el mundo se pone a corear la salve rociera (olé, olé, olé, olé, al Rocío yo quiero volver a cantarle a la virgen con fe...). Bueno, pues aunque ya eran las doce de la noche debía haber una segunda sesión, ya que bajaron la pantalla, repartieron el folleto y todos a cantar como descosidos.
Tanto lo uno como lo otro son cosas raras (y maravillosas) que sólo pasan en Madrid.
Inmediatamente después, nos fuimos todos al café bar El Capricho (Eugenio Salazar, 8) a tomarnos unas cañas y unos huevos rotos con jamón. Resulta que en este bar es costumbre que todos los viernes a las 22 horas ponen imágenes en una pantalla de vídeo de la Virgen del Rocío y todo el mundo se pone a corear la salve rociera (olé, olé, olé, olé, al Rocío yo quiero volver a cantarle a la virgen con fe...). Bueno, pues aunque ya eran las doce de la noche debía haber una segunda sesión, ya que bajaron la pantalla, repartieron el folleto y todos a cantar como descosidos.
Tanto lo uno como lo otro son cosas raras (y maravillosas) que sólo pasan en Madrid.
domingo, 19 de diciembre de 2010
Biutiful
Se trata de una película amarga porque sales del cine con la sensación de que el mundo está mal hecho y que para que la gente se pueda comprar un bolso barato tiene que haber unos africanos que los vendan en las aceras y que se los fabriquen unos chinos que viven amontonados en unas naves insalubres, etc, etc. Y en medio de ese tinglado de miseria y desazón está Uxbal (inconmensurable Javier Bardem), hombre de negocios oscuros, que se aprovecha de ese mundo mal hecho simplemente para dar de comer a sus hijos mientras su mujer (extraordinaria Maricel Álvarez) tiene una personalidad complicada que les hace la vida difícil y su hermano (inquietante Eduard Fernández) resulta ser un cómplice de turbias aventuras. Dirige todo esto el mexicano Alejandro González Iñárritu, que ha retratado la vida barcelonesa de Santa Coloma, Badalona y el Raval con una mirada cosmopolita y triste (¡esa redada en la Plaza de Cataluña lista para cualquier telediario!). Y también la presencia de la muerte como tema central: esa amenaza callada que acompaña los destinos de la gente miserable y que envuelve toda la película de una carga dramática incómoda pero subyugante.
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